A “City lights” le separan muchas cosas de “2001: una odisea en el espacio”, muchos años también. A ustedes y a mi nos separan otras tantas, la más obvia la distancia. Pero nos unen otras cuantas a nivel individual que nos son común e inherentes a todos los mortales. Si, como a las dos obras mencionadas anteriormente. “Wall•e” nos habla de esas cosas (y muchas más), y por tanto pasa a ser inmediatamente de forma casi mágica una de ellas.
En lugares donde la desolación es algo más que una característica geográfica particular y la esperanza un insignificante tallo al que agarrarse, resurge el sentimiento más puro y esencial revestido de una infinita ternura de poderosa y asombrosa naturalidad. Y es justo ahí donde “Wall•e” vuela más alto, muy alto, como besar en las estrellas.
Pixar deja de hacer poesía para hacer amor.
Pasé por aquí porque ví que desde esta página habían entrado algunas veces en mi blog. Y como soy tan curioso como Wall-E quise ver como era esto.
Me ha encantado, sobre todo, la forma tan natural de hablar de las pelis, sin la ampulosidad y la pretenciosidad de esos a los que solo les gustan las películas que consideran muy cool. Aquí hablas, porque te gustan, tanto de Wall-E, como de Indiana Jones, de “Paso de tí” o del super-héroe borrachuzo que es Hancock… y a mí también me gustan.
Así que, si no te importa, te agrego a mis enlaces.
Como me va a importar, es un autentico placer que se pase usted por aqui. Su Blogin in the wind es un lugar al que acudo y del que siempre se aprende algo.
Un saludo agradecido.
Bonico homenaje a una bonica película. Empate.