
Con “The Office” Stephen Merchant y Ricky Gervais (cómico superlativo donde los haya) alcanzaron una de las cimas de la comedia moderna, creando el que posiblemente sea el mayor fake catódico de la historia. Una de sus numerosas virtudes era el papel que jugaba la cámara dentro de la propia serie, como si de un personaje más se tratase y convertida en resorte cómico mediante las miradas furtivas que los protagonistas lanzaban al objetivo rompiendo así la cuarta pared de manera brillante y haciendo participe al espectador de la miserable vida laboral de los empleados de la empresa papelera.
En la versión americana protagonizada por un adorable Steve Carell, todo el reparto adquiere una mayor relevancia dentro del show en contrapartida con el protagonista absoluto que era David Brent (Gervais) en la británica y en consecuencia el protagonismo de los secundarios que habitan ese pequeño microcosmo que es la oficina, se ve también reflejado en ese juego constante con la cámara en especial en la relación de Jim y Pam (eje central sobre el que se mueve toda la serie) y el constante juego que se traen entre manos con Dwight del cual nos hacen constantemente cómplices.
En el noveno capitulo de la segunda temporada, “E-mail Surveillance” ocurre un pequeño detalle de los que hacen de esta serie uno de los principales baluartes de la comedia americana actual. En el capitulo Pam y Jim sospechan a raíz de un comentario de Dwight a Angela, una posible relación entre estos dos. En una escena posterior, vemos como en la sala de descanso se encuentran Pam y Angela y vemos como esta ultima saca dos chocolatinas de la maquina exprendedora, un detalle que a priori puede parecer irrelevante pero que tras las sospechas anteriores capta inmediatamente la atención del espectador y la cámara consciente de ello pone énfasis en ese detalle.
Y es posteriormente cuando se desarrolla lo genial, lo simple, lo maravilloso, la cámara comienza a moverse de forma nerviosa y corre hacia donde se encuentra nuestra recepcionista favorita, se produce un intercambio de miradas con la cámara, y es la propia cámara la que guía a personaje y espectador a enfocar nuestra vista en Dwight que devora una de las chocolatinas ajeno a lo que acaba de pasar.
Por primera vez en la serie no son los personajes los que buscan la complicidad de la cámara, es ella la que busca al personaje deliberadamente buscando su reacción y provocando la acción, deja de ser un elemento pasivo en la escena, para pasar a ser el detonador de la misma* y adquiere una importancia mayor o por lo menos más visible de la que haya tenido con anterioridad.
*: Es preciso aclarar que la cámara siempre tiene una acción sobre las reacciones de los personajes y que suele quedar perfectamente reflejada cuando nos enseñan las grabaciones que hacen en la intimidad frente a la cámara y sus posteriores actitudes y constantes contradicciones, pero esa acción que la cámara ejerce sobre ellos es siempre de manera indirecta al contrario de lo que sucede en este momento.