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¡Que te den!

Wanted es preciosa en ese único sentido de lo bello y lo poético en el que pueden entenderse películas como estas. Adelante con todo y con todos. La película de acción más molona y acojonante del año y quizás algo más, por sus huevos. Un no parar constante de acción y violencia a cascoporro, sin meterse a explicar vaguedades. Al fin y al cabo, no nos importan nada las explicaciones. Alguien se ha dado cuenta, por fin, de que eso AQUI es prescindible. Directa a lo más esencial, alejándose incluso de la estética del tebeo de Millar, sigue manteniendo su esencia subversiva y provocadora con sus, por otra parte, lógicas concesiones cinematográficas.

Porque el cine es, ante todo, lenguaje, capaz de transmitir a través de la imagen sensaciones únicas, y Wanted lo hace muy bien, jodidamente bien. Como sus balas, es el efecto definitivo que necesitaba el cine de acción “moderno” para llegar aún más lejos y reafirmarse a si mismo en su condición natural.

no puedo frenar, no puedo frenar…

escrita con y por amor.

volvemos pronto.

Besar en las estrellas

A “City lights” le separan muchas cosas de “2001: una odisea en el espacio”, muchos años también. A ustedes y a mi nos separan otras tantas, la más obvia la distancia. Pero nos unen otras cuantas a nivel individual que nos son común e inherentes a todos los mortales. Si, como a las dos obras mencionadas anteriormente. “Wall•e” nos habla de esas cosas (y muchas más), y por tanto pasa a ser inmediatamente de forma casi mágica una de ellas.

En lugares donde la desolación es algo más que una característica geográfica particular y la esperanza un insignificante tallo al que agarrarse, resurge el sentimiento más puro y esencial revestido de una infinita ternura de poderosa y asombrosa naturalidad. Y es justo ahí donde “Wall•e” vuela más alto, muy alto, como besar en las estrellas.
Pixar deja de hacer poesía para hacer amor.

Lo he vuelto a ver. Esta tarde. A la vez, en la distancia, con un amigo al que conseguí enganchar en su momento a la maravillosa historia de los jóvenes jugadores de los Panthers de Dillon. Volver a revisionar el imponente capitulo piloto de Friday Night Lights sigue emocionando como la primera vez hace casi dos años. Resulta sumamente conmovedor e impactante los primeros 40 minutos del comienzo de una historia que se iría desarrollando con enorme inteligencia y habilidad.

El fútbol como reflejo vital de las grandezas y miserias de todo un pueblo. Épica existencial en un equipo de football de instituto. Una gran debilidad catódica.

El verano del (des)amor

En momentos donde en nuestra cartelera podemos encontrarnos películas tituladas de forma tan explicita y de casi “pornográficas” intenciones emocionales como “posdata: te quiero”, resulta curioso y diría que tremendamente revelador que las más estimulantes muestras de sentimentalismo y franqueza emocional provengan de productos presumiblemente banales y destinados a priori a convertirse en carne de cañón de consumidores masivos de multisalas.

Tras el inconfundible sello Apatow nos llegó a comienzos de este verano una de las “sorpresas” más gratas de la temporada. El enorme talento de un gigantesco Jason Segel hace volar a “Paso de Ti” más allá de la comedia socarrona a la que tan fácil puede verse etiquetada, en la que es una curiosa y a la vez hermosa reflexión sobre el paso a la madurez en pareja, el desamor y la búsqueda personal de uno mismo. Requiebros emocionales y corazones disléxicos en plena isla de Hawai como particular Territorio Dagger. La utilización de los flashbacks y la parte teatral final, simple y llanamente deliciosa.

La época estival es un caldo de cultivo perfecto para multitud de producciones destinadas a romper en taquilla. Y de vez en cuando se cuela alguna de ellas disfrazadas de inofensivo blockbuster veraniego que terminan siendo mucho más de lo que en un principio parecía intuirse. Detrás de la pose de un arrollador Will Smith como Hancock (el héroe de la época del youtube, y todo lo que ello conlleva) se esconde una interesantísima visión amorosa intimista tanto personal como global en clave superheroica (una vez más) y de la soledad devenida de una naturaleza distinta a la del resto y del mundo que nos rodea y al que paradójicamente debe salvaguardar. Dos entradas para el Frankenstein de Karloff dicen tanto…

Y Jason Bateman es un gran hombre.

Intimista Incidente

Podríamos colocar El Incidente dentro de ese grupo de obras, vease Monstruoso o Southland Tales, que nos están llegando enmarcadas todas ellas en un apocalíptico presente donde los horrores y problemas del mismo se entremezclan con las tragedias emocionales de los protagonistas. Si en la joven del agua, su particular ocho y medio, Shyamalan, se exploraba a si mismo y su cine en busca de algunas claves que ayudasen a entender su obra y todo aquello que la ha rodeado. En el incidente el director indio vuelve a radicalizarse en su planteamiento formal y en su particular forma de entender el cine. En la que es la mirada de un autor clave en los tiempos que corren empeñado en luchar a la contra.

 

En su clasicismo intrínseco Shyamalan ha conseguido aunar en un solo film características especificas de sus anteriores obras en la que es sin duda alguna su apuesta más arriesgada llevando al extremo con gran acierto esquemas estilísticos y arguméntales ya presentados a lo largo de su filmografía. Sigue bebiendo de los clásicos con maestría y gran precisión (incluso de si mismo con enorme habilidad) para deconstruirlos y hablarnos a la cara sobre nosotros mismos y nuestros miedos más cercanos. Los males de nuestros días, cataclismos emocionales en pleno fin del mundo. Los pájaros pero sin pájaros. Sucesos inexplicables de los que solo se puede huir mediante lo más cercano y tangible, lo único real cuando todo se va a la mierda, el amor. La fé en que la vida sigue su curso natural a pesar de que otras guerras vendrán.

 

 

Te echaremos mucho de menos Sergio, mucho.

Gracias.

Indiana jones y el reino de la calavera de cristal

Descansando un poco de la marabunta Indiana Jones que sacudió nuestras apacibles vidas hace cosa de dos semanas y con la visión lejana de todas las críticas, comentarios y debates formados que nos invadieron tras el esperadísimo regreso del Dr. Jones uno no puede más que seguir reafirmándose en su opinión sobre lo visto y también sobre todo lo oído y leído que la ha rodeado durante este tiempo.

El regreso no solo es satisfactorio en su resultado final tanto en cuanto da lo que podía esperarse a estas alturas de una nueva aventura de uno de los mayores iconos de la historia del cine. Si no que el trío Spielberg-Lucas-Ford optan por rendir homenaje al propio personaje y a ellos mismos antes que al sector fan recalcitrante que tan mal ha envejecido en contraposición con el propio personaje. Y es esa una de las decisiones más importantes y acertadas de la película, puesto que engrandece el sentido de la aventura por la aventura y de la propia existencia de esta parte final. Una cuarta parte que es sin duda la más referencial de todas o por lo menos de un modo más descarado de forma que los guiños se vuelven más numerosos y evidentes no ya a la propia saga en si (que lo es), si no a toda esa clases de películas que ejercieron de educación sentimental de las dos cabezas visibles de este proyecto. Y que siempre formaron parte de un modo u otro del universo particular de Indiana Jones, algo que algunos parecen olvidar a estas alturas. No solo sigue homenajeando de forma elogiosa y con verdadero sentido de lo espectacular y lo maravilloso a todos los comics primigenios de aventuras, historietas Pulp, pelis de Serie B como ya hacía hace 20 años. Si no que se adapta a los tiempos y la década de los 50 queda retratada de manera brillante en sus más vistosas aportaciones que se otorgaron a la cultura pop del momento.

Porque esto señores, sigue siendo un viaje de diversión sin frenos, muy corto de nuevo y más imperfecto e inverosímil si cabe, más Serie B que ninguna de las tres anteriores y a cuya escena final solo alguien sin corazón puede confrontar. Parte de su encanto reside en esa locura en cuyos poliédricos matices da gusto perderse. No, no es perfecta, tiene defectos y varias cosas mejorables, claro, pero una película de Indiana Jones debe de dejar a un lado la perfección, de eso se trataba.

Belleza moderna

tu antes molabas
En esta santa casa se venera la figura de Larry David por encima de todas las cosas. Y la de Ricky Gervais casi por igual. Su patetismo, es el nuestro, y sus grandezas son las muestras de humanismo más importante que ha dado la televisión.

El humor como muestra del patetismo vital del ser humano llega a España con “Tu antes molabas”. Antonio Castelo, no ha hecho Seinfeld, ni se hace pasar por un extra gilipollas, pero haber colaborado en la ultima hornada de CQC es suficiente para servir como genial punto de partida para una serie que promete grandes hazañas.

Buenísimo joder, Mar flores, Blanca romero, Brian de palma, los dvd de Salvados por la campana.… “¿tu sabes porque no estoy en el caiga, porque me tiraron? –Porque los cojones que tengo, no me cabían en el traje”. Y encima con canción de Los Summer. A que esperan.

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